La educación es ese proceso de cambio en el que se “transforma” un individuo en otro distinto.
Una definición de “andar por casa” sería la de que la Educación es una adquisición de comportamientos, una “preparación” para la vida en un futuro.
Es la conversión total a nivel intelectual, se trata ni mas ni menos que de optimizar el potencial intelectual para el completo desarrollo. Educación es cambio, es evolución, es una dimensión de posibilidades que dependen del modo y la forma que haya tomado la misma, es decir, no podemos hablar de una misma educación para todos, porque los que aprenden son personas distintas entre sí y los que enseñan también lo son entre ellas.
Partiendo de la base de que cada persona es un mundo, cada proceso de enseñanza/aprendizaje varía muchísimo, y no hay dos aprendizajes iguales, cada uno tiene su forma y su momento.
Se habla de mala educación cuando lo aprendido ha servido para hacer cosas que a los ojos de la sociedad son “malas”, y lo contrario con la buena educación. Debemos hablar por tanto del papel de la sociedad.
La sociedad (que es al fin y al cabo quien “maneja” gran parte del proceso educativo) se encarga de que el individuo aprenda lo que le interesa. Educación es al fin y al cabo convivencia, desarrollo, transmisión de estilo de vida (costumbres y pautas de comportamiento); Sin duda, Kant dió de lleno con la frase aquella de “En la escuela se aprende a estar sentado”.Quizás esta óptica del papel de la sociedad sobre la educación nos dé la sensación de que somos meros engranajes en una gran máquina; en parte así es, pero somos libres de cambiar eso.
Es difícil dejar de tomar parte en la sociedad, porque lo queramos o no somos parte de ella. Lo que si podemos hacer es cambiarla, hacerla mejor, y eso se consigue con esfuerzo y ganas, cosas que no siempre aprendemos en la escuela.
En la escuela no se nos enseñaba a ser feliz sino a ser mejor, no se enseñaba a decir lo que uno pensaba sino a decir lo que los demás querían oír, resulta que aun hoy en día se hacen en ese plan muchas cosas, demasiadas para mi gusto.
Os pregunto: ¿Creéis que habéis recibido una buena educación? ¿Qué cambiaríais?
¿Sois lo que de pequeños querríais haber sido? ¿Sois felices con lo que hacéis?
Pensad ahora y decidme: ¿Qué espera de vosotros la sociedad? ¿Y qué esperáis de vosotros mismos?
Todos somos responsables de muchas cosas, capaces de grandes proezas que quizás no sepamos que realizamos.
Cada día aprendemos, lo queramos o no, cada día nos “actualizamos” con toneladas de detalles que nos mejoran poco a poco.
La sociedad ya os “ha preparado” como ha estimado necesario, ahora vosotros os estáis “completando”, pero queda mucho camino por recorrer.
Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía (J. Ruskin)
Con mis maestros he aprendido mucho, más con mis colegas y todavía más con mis alumnos (proverbio hindú)
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